Sandro Rosell: más sombras que luces


Este Barça no carbura y Sandro Rosell, máximo responsable, no toma cartas en el asunto o no lo hace de cara a la luz pública como su cargo le exige. Que no confundan al socio y al aficionado aduciendo el derecho a la intimidad de Tito Vilanova y poniendo buena cara cuando la crisis deportiva es palpable. La masa social azulgrana tiene derecho a conocer que está sucediendo y no hace falta que se expliquen detalles sobre el estado de salud de Vilanova, pero si éste no puede incorporarse a su puesto de trabajo tienen que haber alternativas legitimadas. La política de total oscurantismo es inadmisible y recordemos que Rosell en su programa electoral dejó claro que él sería un presidente transparente. Hablar sin decir nada como está sucediendo en el entorno azulgrana desde hace un par de meses no es transparencia. La ausencia temporal de Tito Vilanova mientras se recupera de su enfermedad ha dejado al equipo sin su gestor y en un estado interinidad ligado a la figura de Jordi Roura que tiene como consecuencia directa una desestabilización deportiva imposible de prever antes de navidad.
El primer aspecto que chirría es cómo el club está gestionando la ausencia de Tito Vilanova y su prolongada ausencia sin fecha de retorno. Se trata de un tema de salud y por lo tanto es una cuestión absolutamente prioritaria, pero Rosell no debería permitir que la alargada sombra de Vilanova, primer técnico, represente una barrera para el nuevo cuerpo técnico. La situación actual es incómoda porque Vilanova sigue siendo el 'superjefe' en la sombra y no permite desarrollar las tareas propias de los responsables técnicos que están trabajando con los jugadores en el día a día. Los que están aquí necesitan independencia y sentirse con un mínimo de autoridad para gestionar un vestuario repleto de egos, estrellas y personalidades curiosas.
El que ejerce de técnico o al menos da la cara como tal es Jordi Roura. Éste debería asumir el rol, pero no lo está haciendo por la inexplicable extrema dependencia a Vilanova. Las imágenes del banquillo azulgrana con el móvil en la mano en continuo contacto con Vilanova es una imagen rocambolesca cerca del esperpento. De momento no se tienen noticias sobre la capacidad de Roura para hacerse cargo de un proyecto deportivo porque la imagen que da es la de un lugarteniente teledirigido. La pregunta es ¿podría hacerlo? No hay respuesta.
La solución está en manos de Sandro Rosell y no es compleja. Simplemente, utilizaré un término tecnológico, resetear funciones. Cada uno a lo suyo; Vilanova a recuperarse bien para volver a coger las riendas de su proyecto tan pronto como sea posible y los que se quedan a asumir unas funciones con todas las de la ley. Otro escenario es que desde el club y más concretamente el propio presidente Rosell, no se confíe en Roura. Si este es el caso, el club debería recurrir a una ayuda externa y creo que existen opciones lógicas como Josep Guardiola o Luis Enrique.


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